Condiciones del soporte para aplicar un mortero

soporte de ladrillo
Parece un tema evidente que para que el revestimiento se ejecute en condiciones adecuadas, el soporte debe cumplir una serie de condiciones que lo permitan.  Son condiciones muy fáciles de tener en cuenta durante la ejecución y muy baratas, solo hay que conocerlas, algo que debería ser norma general entre los aplicadores de monocapa, pero que luego algunos dejan bastante que desear en cuanto a la profesionalidad de sus actuaciones.
 
Lo primero que se debe tener en cuenta es que el soporte no se encuentre hidrofugado, ni se trate de soportes de yeso, pinturas u otros revestimientos plásticos, ya que necesitamos cierto anclaje mecánico entre el revestimiento y el soporte para que realicen un trabajo solidario entre ellos.
 
Por supuesto, el propio soporte debe estar correctamente ejecutado, ya que si las condiciones de ejecución del mismo van a provocar movimientos, fisuraciones o desplazamientos, estos van a repercutir en la capa de revestimiento y por lo tanto van a afectar al monocapa que coloquemos.
 
Además de haber sido correctamente ejecutado, el soporte debe haber tenido tiempo para desarrollar las deformaciones propias del mismo durante los primeros periodos de colocación.  Así pues, es importante que sea un Soporte Estabilizado, es decir, que haya desarrollado las retracciones que suelen producirse en algunos materiales durante el secado, por lo que es deseable dejar pasar un periodo para que el soporte se estabilice, entre uno y dos meses como mínimo sería lo deseable.
 
La Planeidad del Soporte es una condición necesaria para conseguir un acabado de calidad en el mortero monocapa.  Cualquier irregularidad debe ser reparada antes de aplicar el revestimiento.  Así pues, las irregularidades de espesor importantes (algunas publicaciones establecen las mayores de un tercio del espesor del revestimiento) deberás ser picadas y eliminadas.
 
En paramentos irregulares o que presenten coqueras, es conveniente aplicar una primera capa de regularización de mortero que tape las coqueras y adecúe la superficie para recibir el revestimiento de acabado.
 
Esta circunstancia suele darse en el caso de fachadas ejecutadas con ladrillo hueco, pues en las esquinas suelen quedar los canutos del ladrillo vistos en ambas caras de la esquina en hiladas alternas, lo que debe ser resuelto antes de aplicar el monocapa.
 
Se puede utilizar el mismo material de acabado para ejecutar ésta capa de regularización, aunque si la capa de recrecido es de poco espesor sería conveniente aplicar la capa de acabado antes de las primeras 24 horas de la regularización.
 
Si la superficie del soporte es demasiado lisa, como puede ocurrir en el caso de algunos hormigones encofrados con tableros muy lisos o en el caso de necesitar aplicar el monocapa sobre un enfoscado fratasado existente, deberemos aumentar la rugosidad mediante picado para favorecer el anclaje mecánico entre el revestimiento y el soporte.
 
También se puede aplicar algún producto que mejore la adherencia entre ambos materiales.  Existen en el mercado gran cantidad de productos que sirven de puente de unión, favoreciendo la adherencia entre el soporte y el acabado.
 
He visto en algunos documentos relacionados que en el caso de escasa rugosidad sugieren la colocación de mallas, pero yo personalmente no creo que sea lo más adecuado, pues éstas deberían estar a su vez muy bien ancladas al soporte para que sujetaran al monocapa, circunstancia ésta que no me ofrece las garantías necesarias.  Sí que las recomendaré más adelante, en otras circunstancias.
 
Por último en cuanto al soporte, cabe destacar la importancia del grado de humedad del mismo en el momento de la aplicación del revestimiento.
 
Un soporte excesivamente seco absorberá el agua de reacción del mortero, impidiendo que éste adquiera la resistencia necesaria e impidiendo que se ancle al soporte, lo que provocará desprendimientos en el futuro.
Un soporte saturado de agua impedirá que el material del monocapa penetre en los poros, ya que éstos se encontrarán ocupados por el agua, impidiendo de nuevo la correcta adherencia entre ambos.
 
Lo más adecuado es mojar el soporte y esperar a que el mismo absorba el agua sin que muestre una superficie empapada.
 
Siempre es importante tener en cuenta estas condiciones de humedad, pero mucho más en condiciones de elevadas temperaturas o fuerte viento, pues aumenta la evaporación y por lo tanto el material precisa aportes adicionales de humedad para su correcta reacción de hidratación.  Además, es conveniente rehidratar el cemento una vez aplicado el monocapa, mojándolo generosamente pero sin provocar lavado, al menos durante los dos o tres primeros días de la colocación.

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